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el Diaconado
Permanente
“Uno de los grandes
legados del Concilio Vaticano II fue el restablecimiento
y estímulo de la orden de diáconos en toda la Iglesia
Católica. La decisión del Concilio sobre el diaconado
emanó de las charlas sobre la naturaleza sacramental de
la Iglesia. Los Padres del Concilio presentaron en
imágenes concisas, descriptivas y complementarias una
amplia enseñanza del magisterio: la Iglesia es
“misterio”, “sacramento”, “comunión” y
“misión”.
La Iglesia es “como sacramento o señal e
instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad
de todo el género humano . . .”
“La Iglesia…con todo su ser y en todos sus
miembros ha sido enviada para anunciar y dar testimonio,
para actualizar y extender el Misterio de la Comunión de
la Santísima Trinidad”.
Este “mandato misionero”
es el sagrado derecho y obligación de la
Iglesia.
Por
la proclamación de la palabra de Dios, en celebraciones
sacramentales y en respuesta a las necesidades de los
demás, especialmente en su ministerio de caridad y
justicia…” (DNMVDP)
La palabra Diácono y
diaconado se deriva del griego diakonia, que
significa servicio o ministerio. Es así que, un diácono
es ordenado por la Iglesia para el servicio. “La Sagrada
Orden del Diaconado sebe ser “una fuerza impulsadora al
servicio de la Iglesia o diakonía en la
comunidades cristianas locales, y como un signo o
sacramento del mismo Cristo que ‘vino a no ser servido
sino a servir.’”
Esta dimensión de
servicio está unida a la dimensión misionera de la
Iglesia. El
Vaticano II en su Constitución sobre la Iglesia habla de
tres áreas de servicio diaconal: el ministerio de la
Caridad, el ministerio de la Palabra y el
ministerio de la Liturgia. El diácono tiene la
flexibilidad de dedicar sus talentos especiales bajo la
guía del Espíritu y a través de la Iglesia a contribuir
a la misión de la Iglesia dentro de su propia actividad
en la sociedad y en la comunidad cristiana. El Papa Juan
Pablo II hablaba sobre papel especial de los diáconos en
el mundo. La gracia sacramental de su ordenación les
fortalece y hace sus esfuerzos fructíferos; asimismo, su
ocupación temporal les da la entrada a la esfera
temporal en formas que no es apropiada para otros
miembros del clero.
EL PROGRAMA
DE FORMACIÓN
El programa
de formación para el Diaconado Permanente consta de dos
partes: Una primera parte es el camino del
Aspirantado; la otra, es el tiempo de Candidatura.
El el tiempo de Aspirantado es un año de discernimiento
y crecimiento espiritual. Durante este tiempo se
requiere la participación de las esposas, ya que, en el
caso de los varones casados, la vocación al diaconado de
desarrolla desde la realidad del matrimonio..
El tiempo
de Candidatura se concentra más en la formación
teológica, pastoral y espiritual de los candidatos: a
través de cursos, talleres, días de formación,
acompañamiento espiritual y práctica pastoral supervisada. Durante este tiempo se anima a la
participación de las esposas.
Los futuros
candidatos al programa de Diaconado Permanente deben ser
hombres de fe y compasión que han demostrado un deseo
genuino de servir en parroquias, agencias
arquidiocesanas y comunidades, y sensibles a la
realidad de justicia y paz de nuestra sociedad.
Las
personas que postulen al programa del Diaconado debería
ya haber cursado exitosamente los dos años del Programa
de Ministerio Pastoral Laico.
El Diaconado en Chicago
La Arquidiócesis de
Chicago ordenó a sus primeros DP en el año 1972.
Actualmente (año 2007) cuenta con un total de 620
diáconos que prestan servicio activo, de los cuales 153
son hispanos y trabajan principalmente en el ministerio
hispano de la Arquidiócesis. En su gran mayoría, los
diáconos están asignados al servicio de una comunidad
local en una parroquia; pero además, muchos de ellos
brindan servicios muy diversos, tales como ministerio en
la pastoral de hospitales (pastoral de la salud),
centros correccionales y cárceles, en hogares de
ancianos y de niños; participan en instituciones
diversas que brindan servicios sociales a los pobres,
trabajan en la pastoral familiar, en movimientos de
renovación de la Iglesia, en la pastoral de consuelo o
de la esperanza frente a la muerte, dan retiros
espirituales, están involucrados en la administración de
sus parroquias, etc. Ampliamente demuestran no sólo a la
comunidad de la Iglesia, sino también a amplios círculos
de la sociedad, que la restauración propuesta por el
Concilio fue verdaderamente una inspiración del Espíritu
del Señor actuando en la Iglesia.
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